Ramón Ortega y Frías (1825-1883) fue, de entre los imitadores de Fernández y González, el que más éxito obtuvo. Para algunos historiadores de la literatura española, Ortega y Frías sirve de ejemplo de los defectos atribuidos al folletín: los excesos de sangre, truculencia y pasión al servicio de las clases populares lectoras. Sin embargo, su estilo no es tan distinto del de otros autores de su época y supera la media de la literatura por entregas. Quizá lo que nunca le perdonaron es que, por más que despreciaron sus libros, alcanzase en su buena época una popularidad tremenda. Portadista: Pablo Uría. |